Zapatero, el hombre con talante y del dialogo pasa a ser el hombre del real decreto-ley.
Principal problema: Zapatero no hace un diagnóstico certero de la crisis y de la estructura económica española, la cual ha crecido a base de ladrillo con una burbuja inmobiliaria que terminó por explotar después de 14 años.
De la burbuja provienen la inmensa mayoría de los parados cuyo puesto de trabajo era temporal y precario así como los demás puestos que provienen de actividades interelacionadas con la construcción.
Se ha tardado mucho tiempo en reconocer que la crisis surgida en EEUU estaba afectando a España y para cuando ya se reconocía la existencia de la misma se diagnosticó mal pues el problema no estaba en los activos tóxicos financieros estadounidenses sino en la costa del Sol y esto es un problema del modelo productivo español que se debería haber cambiado hace tiempo pues ahora nos encontramos que España es uno de los países desarrollados menos competitivos y cuya productividad es muy baja en comparación con otros países. Si queremos ser más competitivos y vender más debemos hacer dos cosas: 1º) bajar los salarios, o 2º)aumentar la productividad de los trabajadores y de esta manera se podrán aumentar los salarios. España no ha hecho los deberes de productividad y por lo tanto con la burbuja explotada nos encontramos con un panorama complicado pero no irremediable si se hacen las reformas con prontitud.
Zapatero acude a los mercados para financiar las prestaciones por desempleo pero si hubiese hecho los deberes o las reformas de la educación, del sistema financiero y del mercado laboral anteriormente a la crisis esto no hubiese pasado de la manera en que esta pasando y si además no se hubiese gastado tanto dinero en la reforma de la financiación autonómica y la reducción de los 400 euros así como la supresión del impuesto de patrimonio y la bajada del impuesto de sociedades Zapatero hubiese tenido mucho más dinero para financiar las prestaciones y subsidios por desempleo. Es decir, si hubiésemos cambiado el modelo de crecimiento apostando por sectores de alto valor añadido la situación hubiese sido distinta, pero esto no se ha tocado durante 14 años y es consecuencia de una dejadez política ante la cantidad de dinero que ingresaron las arcas públicas debido a la burbuja inmobiliaria.
Por otra parte, en lugar de arreglar los problemas de fondo, se están generando desequilibrios públicos para paliar los desequilibrios privados.
Hay otro error a mi juicio, el cual es creer que en el mercado sólo hay demanda: si se consigue sustituir la caída de la demanda privada por la demanda pública, los problemas económicos se arreglan. La realidad, sin embargo, es que el mercado también tiene otro lado, la oferta, e ignorándola, hace que uno intente salir de la crisis olvidando tomar medidas que permitan a empresas y trabajadores producir y crecer más. Es decir, ignorando la productividad. Hay que recordar que el déficit actual se debe en partes iguales al aumento del dispendio público como a la caída de la recaudación fruto de la reducción en la actividad económica. Sólo cuando esta se recupere - y eso sucederá cuando las empresas vuelvan a producir - la recaudación fiscal volverá a su nivel normal. Para esto hay que tomar medidas de fomento a la competitividad, haciendo que los trabajadores sean más productivos, reformando el mercado laboral, la educación, el sistema financiero, la justicia y también una reforma de la función pública para hacer un estado menos redundante y mas eficiente.
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