España depende en más de un 80% del exterior para el abastecimiento energético. Esto se explica, en parte, por la falta de yacimientos de petróleo, pero lo mismo sucede en la mayoría de países europeos y su dependencia es menor. Algunos recurren a la energía nuclear pues puede contribuir a combatir el cambio climático, aunque emite otro tipo de residuos peligrosos y visto lo ocurrido en Japón ha perdido algo de impulso. En el caso español, existe una moratoria nuclear que impide la construcción de nuevas centrales. Como de momento no parece posible prescindir de la energía que suministran, se opta una y otra vez por prolongar la vida de las centrales existentes.
La postura oficial es que la opción por las energías renovables, solar y sobre todo eólica solucionará los problemas de abastecimiento y hará innecesario el uso de la energía nuclear. Las cifras no parecen sustentar esta postura. Casi nadie pone en duda las ventajas de las energías renovables pero, a día de hoy, producir energía usándolas resulta más caro que con las fuentes de energía tradicionales. Sólo los subsidios públicos convierten en rentable su utilización.
Tampoco casi nadie olvida los peligros e inconvenientes de la energía nuclear. Pero si no se puede prescindir de ella, tal vez convenga reabrir el debate nuclear y utilizarla racionalmente. Prolongar la vida útil de centrales anticuadas impide incorporar los avances que se van produciendo en las de nuevo diseño. No deja, además, de ser un tanto hipócrita demonizarla en España y comprar la electricidad que se produce por esa vía en Francia. Un posible accidente no respetaría la barrera de los Pirineos y se trata de una energía que hay que importar y pagar.
El cambio climático, el progresivo agotamiento de los combustibles fósiles, el desarrollo todavía incipiente de las energías renovables, son todas razones que hacen pensar que el uso de la energía nuclear, no exento de inconvenientes, puede proporcionar un espacio de tiempo necesario para mejorar otras alternativas.
El tipo de abastecimiento energético está claramente relacionado con otro tema, el medioambiental. España incumple ampliamente el protocolo de Kyoto, pese a todas las poses oficiales de ecologismo. La excesiva utilización del petróleo y el carbón es una de las causas así como la deforestación y el excesivo uso del transporte por carretera, son otras. Es este un reto mundial, que no podemos resolver en solitario, pero convendría asumir nuestra cuota de responsabilidad para combatir el calentamiento global.
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